23 de marzo de 2015

El horno 10.03.15

Lectura de la profecía de Daniel (3,25.34-43): En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo: «Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia. Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas. Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados. En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro, no nos defraudes, Señor. Trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor.» Reflexión: Azarías se encontraba en un gran aprieto pues el Rey había mandado a meterlo en el horno por haberse negado a la orden de adorar a otros dioses, y en medio del fuego sus labios se abrieron para elevar una plegaria a Dios. Puede que en este momento estés metido en medio del horno, que la situación que estás viviendo te haga sentir sofocado, ahogado y sin salida, al punto de querer salir huyendo y perderte, fácilmente caemos en desesperación cuando sentimos que lo que nos pasa es una desgracia, un mal momento, una mala racha como tú quieras llamarlo, ahora bien en medio de ese horno en el que estas, ¿Cuál es tu actitud?, ¿Tus labios se abren para hablar con Dios o te encierras en tus propios pensamientos y dolor sin querer hacer nada más?. Azarías sabía lo que Dios había hecho en el pasado por sus antepasados Abraham, Isaac e Israel, sabía que había allí latente una promesa divina, Dios no dejaría morir a su pueblo sino que lo haría de descendencia numerosa. ¿Crees que Dios te está dejando morir en este momento o mantienes la confianza en Él de que todo pasará?. Seguidamente nuestro protagonista de hoy reconoce que todo lo que le ha sucedido es a causa de sus muchos pecados, sabe que muchas de las cosas que están viviendo como pueblo es porque han dado la espalda a Dios y esto ha cambiado su suerte. Esta mañana muy temprano escuche al Padre Linero hablar de la intencionalidad, decía: “para generar un cambio en nuestra vida es necesario tener la intención de cambiar”. Nada diferente sucederá si tú no deseas ese cambio, y para que tenga lugar es necesario saber a dónde vamos y a dónde queremos llegar, sino tienes claro cuál es el fin, poco podrás hacer para llegar hasta el, como cristianos debemos tener presente que nuestro fin último es la vida en Dios, así pues respondamos ¿En qué cosas estoy dando la espalda a Dios?, ¿Reconozco mis faltas ante Él o sigo obstinado pensando que todo lo he hecho bien y que no necesito cambiar nada en mí?. Azarías quiere agradar a Dios de algún modo pero no tiene nada que ofrecer más que su corazón, es lo único con lo que cuenta en medio del horno en el que está metido, tal vez en este momento tú también estas igual, nada tienes para ofrecer a Dios más que lo que te está pasando, ofrécele tu corazón a Dios tal como está, con su dolor, sus pecados, sus heridas, pero sobretodo con tu profundo arrepentimiento por haber dejado de lado a Dios en tu vida, que la humildad de tu corazón sea sacrificio que agrade a Dios. Finalmente este joven afirma: “porque los que en ti confían no quedan defraudados”. Si mantienes tu confianza firme en Dios no acabarás mal, Dios no te dejará tirado sino que te sacará de ese horno y te refrescará. Solo abre tus labios y confía en Él. Feliz y santo día. El fuego que te abraza en este momento se mitigará.

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