23 de marzo de 2015

El cuarto azul 19.03.15

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (4,13.16-18): No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.» Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.» Por lo cual le valió la justificación. Reflexión: Abraham fue justificado por su fe, y no por el cumplimiento de la ley, ojo eso no quiere decir que él no se apegara a la ley, la palabra de hoy nos hace referencia a que no solo el cumplir los mandatos divinos nos basta, porque muchos pueden estar observándolos pero su vida se limita a un formalismo y no va más allá, también se hace indispensable la vivencia clara de la fe, Abraham creyó con toda esperanza que su descendencia sería grande aun cuando era de edad avanzada y su esposa era estéril, ese caso estaba perdido, era imposible pensar que aquella promesa tendría lugar en aquel hombre, pero el con la gracia de Dios lo cree y hace suya esa promesa, y aún después es probado cuando Dios le pide que sacrifique a su único hijo Isaac, no lo dudó ni un momento, se dispone a obedecer y eso solo puede hacerlo alguien con mucha fe, ahora bien, ¿tiene eco en nosotros todo esto?, ¿creemos que en nuestra vida tendrá lugar esa promesa ese plan que Dios tiene para ti?, a ver, ¿con que sueñas tú?, ¿piensas que eso que anhelas es un imposible o te apoyas en la esperanza para creer con toda esperanza que eso llegara a tu vida?, ¿Qué te impide creer confiadamente?, tal vez es el hecho de no poder ver de manera inmediata, cuando vamos al mercado a comprar algo, sabemos que existe y lo poseemos porque lo vemos, porque lo podemos tocar, oler, sentir, imagino yo a Abraham si se hubiese puesto cómico y decir yo primero debo tocar, oler y sentir a la generación que saldrá de mí para creer, seguramente nada habría sucedido, tener fe es creer que ya has recibido lo que pides, en el momento presente, en estos días en la clase de Neurogerencia en el postgrado, el profesor hablaba de un fulano “cuarto azul”, que es un lugar en nuestra mente donde nosotros podemos meter allí todo lo que anhelamos, el cuarto no tiene límites, es así como usted ahí puede meter una casa, un carro, un nuevo trabajo, una relación con otra persona, etc, y allí en ese cuarto usted puede poseer, tocar, oler, interactuar con ese bien o modificar inclusive conductas en las personas, y lograr que esas cosas se vuelvan realidad, a medida que el profesor hablaba yo recordaba mi vida espiritual y decía en mi interior, eso que este tipo está diciendo no es algo nuevo para mí, eso no es más que la Fe porque la Fe nos lleva a eso, a modificar, a tener aquello que ya hemos soñado. El profesor hizo una acotación dijo que todo aquello era posible siempre y cuando fuese beneficioso para mí y para los demás, sino no tendría lugar en la dimensión real, y eso me hace pensar que lo mismo sucede con nuestros deseos, pues si eso que queremos no se da, es porque no está en el plan de Dios, y si no está en su plan es porque no es bueno para mí ni para los demás. Dios sabe lo que nos conviene. Dios tenía un plan con Abraham y también lo tiene contigo, no desesperes, todo tiene su momento justo. Feliz tarde, mete en ese “cuarto azul de la Fe” todos tus anhelos y verás…

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