31 de marzo de 2011

Carbón – Diamante

Pensar-Sentir-Hacer en la escritura se conjugan muy bien estos tres verbos que quizás estando separados no tienen el mismo efecto tiene sentido entonces la cita de Eclesiastés que dice: La cuerda triple no se rompe fácilmente.
 ¿Cómo escribir sin antes haber pensado? Ideado en la mente y tejido las palabras cual manos de abuela que tejen en compás con los hilos de la experiencia y las agujas del dolor.
¿Cómo escribir sin antes haber sentido? Hecho latir el corazón al máximo hasta llevarlo al éxtasis de quién se sacia y embebe en los torrentes del manantial de la vida.
¿Cómo escribir sin antes hacer? Sin haber tan siquiera tomado la pluma, sin haber tan siquiera deslizado los dedos por el tablero del alma.
En que aprietos me encuentro por haber osado expresar y sacar a la luz la irreverencia de mi ser, esta misma que no escatima ni se deja de rogar para salir a la luz, por cualquier hendija sale como quien no quiere ser visto pero cuando se encuentra en escena se muestra totalmente grandiosa lanzando al aire lo mejor de su repertorio y cada vez dándole mayor brillo, como quién se siente orgulloso de todo lo que acontece, que las palabras son arma de doble filo, esto parece no importarle pues se muestra tal cual es, a veces su aspecto se torna como el carbón ennegrecido, quizás es la única forma de agredir sin salir manchado pues que otra mancha puede adherírsele si ya su oscuridad no admite una mancha más, se divierte al dar su paseo,  como niño cuando ha logrado realizar su travesura ríe y sonríe sin mesura alguna, ¡no es posible que sea así! Suena un tanto desadaptado, fuera de si. Debes volver de donde saliste, recógete y reflexiona pues la oscuridad de tu insolencia no tiene la aprobación esperada, guardado y enjaulado deberías permanecer, llora, llora si quieres, ya bastantes problemas has causado como para que pretendas que se te premie. Quitando las capas de la tolerancia, no creo que encuentres a alguien que se te asemeje y que pueda entonces asentir y dar su si a tu actuación. No es válida, no pretendas ser aplaudido, si el público no aplaude lo que es contrario a su opinión.
Cabizbajo ha de volver y en ese retornar sabe que hay algo más valioso dentro, no puede ser que nadie más lo note, porque solo ha de resaltar o más bien opacar mi negrura, hay algo más y yo lo sé, me importa un bledo sino lo notan, ¿es que acaso están ciegos? Tienen el brillo ante sus ojos, pero parece cegarlos, dicen estar hastiados de lo común pero cuando surge lo inusual  es habitual no darle relevancia, son casos atípicos, extraños, totalmente fuera de lugar, ¿es que acaso lo que no es común no es tan  o más valioso? Pobres de mente parecieran  ser. Seguiré pues mi camino y dejare de Ser.
¡Imposible!, jamás se deja de Ser lo que se es, lo que puede suceder es que se adormezca otra vez para luego más adelante volver a reaparecer. No se puede esconder el brillo de un Diamante toda la vida en la piel misma del carbón como tampoco puede tenerse un Diamante sin antes haberse formado en el seno virginal oscurecido del mineral. Dos formas puede llegar a tener una totalmente débil y otra dura, una digna de admirar y la otra aborrecible, una brillante otra oscurecida, una lujosa otra sencilla.
Es totalmente válido amar y deleitarse en lo hermoso pues la belleza ha sido creada para   
 Maravillarse en ella pero siento tanta afinidad por lo despreciado, por aquello que todos fácilmente señalan, y es tanta mi cercanía que a veces dejo la puerta entreabierta para que pueda escurrirse cuál ladrón y dar su mejor actuación dándole a la vida misma ese toque extraño y diferente, reprobable por que no, pero que deja ese gusto de mocedad, ese toque de locura, ese sabor a sonrisa en los labios…
Carbón-Diamante a los dos los disfruto pero sin duda alguna siempre hay uno por el cuál hay más predilección. 

By: Johanna Jaimes