11 de agosto de 2014

¿Ganar el mundo entero de que sirve? 08.08.14

Lectura: San Mateo: 16, 24-28 ¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras. Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey". Reflexión: Esta 1ra parte la tomé de la Reflexión de una amiga: "Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". Indudablemente que el programa que traza Jesús a sus seguidores, es difícil y doloroso: "Negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguirlo". El programa es de vida y de vida muy profunda. Negarse a sí mismo no es destruir la propia identidad, el propio yo profundo, imagen de Dios. Negarse a sí, es eliminar toda actitud de disfraz, de máscara, de hipocresía, de comodidad que ahogan la libertad del hombre interior. Negarse a sí, es buscar el tesoro por el cual sacrificamos todo, para alcanzar la Gracia de Dios. Y todavía implica algo más radical, que llega las profundidades del yo: es sacrificar el propio querer y la tendencia a la afirmación de sí mismo, para aceptar solamente la voluntad de Dios. Realizar el Plan de Dios en la propia vida. Este es el yugo que une a la voluntad del Padre". ( Umérica Machado). La 2da parte sí es de mi propia cosecha y quiero enfocarme en estas líneas: ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, sí pierde su vida?. En el pueblo de dónde vengo vivía una señora que estaba loca, le dio demencia senil, cada vez que alguien pasaba frente a su casa, le lanzaba orine. Vivía sola con un loquito que era quién salía a la calle a pedir comida para darle a la señora. Qué triste historia pueden estar pensando pero detrás de ella hay mucho más. Un día le pregunte a mi mamá si esa señora no tenía hijos o alguien que cuidara de ella y me contó que esa señora en su juventud era muy orgullosa, que llego a tener mucho dinero, tenía una casa en toda una esquina de la calle principal del pueblo, tenía 4 carros que les decían los peonía porque todos estaban pintados de negro y rojo. Ella tenía un banco exclusivo en la iglesia y no dejaba que nadie allí se sentara. Estaba encargada de repartir la comida a la gente necesitada del pueblo, los anotaba en una lista y al que no aparecía en la lista no le daba nada, así estuviera de verdad necesitado, cuentan que recibía ayuda para los pobres desde EEUU y dejaba que al trigo le cayera gorgojo y no lo repartía y con la leche que recibía hacia turrón y los vendía en su bodega. No tuvo hijos, una vez le dieron un ahijado para que lo criara y el chamito huyó de la casa porque lo que hacía era darle palo. Otras sobrinas que crio esperaron que la vieja se volviera loca la hicieron firmar un poder y le quitaron todo. En fin esta señora lamentablemente vivió su vida para las cosas del mundo y la perdió, vivió una vida llena de egoísmo y muy alejada de lo que realmente Dios nos manda: "Amar al prójimo como a uno mismo". De nada le sirvió todos los bienes que acaparó mientras estuvo en este mundo sí al final quedo sola, sin nada, triste y sin nadie que se interesara por ella en su vejez. Vale la pena preguntarnos: ¿Por qué cosas me estoy esforzando yo actualmente?, ¿Estoy malgastando mis esfuerzos o ese esfuerzo va en bienestar no solo mío sino de todos los que me rodean?, ¿Soy egoísta y pienso solo en estar bien yo y me olvido del otro? Siembra hoy lo que deseas cosechar en el mañana. Feliz día y que perdamos la vida por causa de aquello que da la vida eterna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario