1 de mayo de 2014

De camino a Emaús. 23.04.14

Lectura: Les dejo el link para que la ubiquen, Evangelio del Dia - http://www.conjesus.org/evangelio-del-dia.cfm?id=evangelio-lecturas-del-dia Reflexión: Los discípulos de Emaùs. Dice el texto que estos dos hombres venían de regreso de Jerusalén, recordemos que allì fue donde ocurrió todo, donde Jesús vivió su pasión y muerte. Venían tristes, los que han perdido un ser querido saben que la ausencia genera nostalgia y tristeza. Estos discípulos, de los cuáles uno se llamaba Cleofás, venían conversando de lo acontecido, esperaban que Jesús fuese su libertador pero para ellos habían pasado los días, los tres días y nada ocurría, Jesús ya no estaba, no tenía sentido quedarse en Jerusalén y regresan. ¿No estaremos nosotros como ellos? Esperando todavía que algo pase. También vemos su incredulidad, ya que hablan de que algunas mujeres de nuestro grupo lo vieron, pero cuando otros fueron a ver el sepulcro estaba vacío. No creían que el hecho que ellos tanto esperaban, la resurrección, ya había tenido lugar. Con razón Jesús les dice: "duros de corazón". ¿No estaremos como ellos? Con un corazón duro y ciego que no se da cuenta de que lo que tanto espera ya esta en frente de el. Sin embargo Jesús se llena de paciencia y vuelve a explicarles nuevamente todo desde el principio. Dios siempre esta dispuesto a explicarnos todo desde el inicio hasta que lo entendamos, pero hay que aperturar ese corazón. Al partir el pan le reconocieron, este gesto específico los hizo caer en cuenta de quién era el que estaba frente a ellos. A veces nosotros somos asi, ver para creer como le paso a Santo Tomás. Esperamos siempre que Dios nos dé una señal, incluso cometemos la osadía de pedírsela, si tu me das una señal, yo creo. ¿Acaso ya no te ha dado señales de que esta contigo en todo tiempo? Una señal clara, es el hecho de que hoy estés vivo. ¿No ardìa nuestro corazon mientras nos explicaba las escrituras?, exclamaron los discípulos e inmediatamente regresaron a Jerusalén, a contarlo todo. Es asì en nuestra vida cuando nos encontramos con él, arde y se emociona nuestro pecho y se hace incontenible las ganas de contar a otros el detalle de nuestro encuentro con èl. De eso se trata de dar a conocer lo que Dios ha hecho por ti y por mi. Feliz día y que tengamos los ojos bien abiertos para reconocerlo.

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