13 de marzo de 2014

Activa tu velita. 10.03.14

Lectura: Del salmo 18 Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. La voluntad del Señor es santa y para siempre estable; los mandatos del Señor son verdaderos y enteramente justos. Que te sean gratas las palabras de mi boca y los anhelos de mi corazón. Haz, Señor, que siempre te busque, pues eres mi refugio y salvación. Reflexión: El salmista hoy elogia los mandamientos y nos muestra las cualidades que poseen: 1. Reconfortan el alma. 2. Dan sabiduría al sencillo. 3. En ellos hay rectitud y alegría. 4. Son luz para alumbrar el camino. 5. Son verdaderos y justos. Tienen muchas más, pero quedémonos con estas por el momento. En especial quiero ilustrar dos de ellas: "Dan sabiduría al sencillo y son luz para alumbrar el camino." Con respecto a la primera tengo un ejemplo sencillo, mi primito Julio quién tiene 5 años, es muy tremendo y rebelde, cuando su mami le da una orden él es especialista en hacer todo lo contrario, generalmente cuando hace algo malo, en el mejor de los casos, su mamá lo manda al cuarto a reflexionar sobre sus actos, cuando esto pasa, llora y dice:" No quiero reflexionar", finalmente se cansa de llorar, se duerme, luego que se levanta dice: "no lo voy hacer más." Por un instante reflexiona y eso es signo de que algo de sabiduría le llega, aunque no le dura mucho. Pero se cumple lo que dice el salmista si reflexionamos sobre nuestras acciones, Dios nos da sabiduría, y ese reflexionar no es más que observar nuestras acciones en torno a los mandamientos. El otro ejemplo es el típico de cuando se va la luz, pues uno nunca tiene las velas a la mano, ni los fósforos, entonces comienza a tantear buscándolos, caminar a ciegas es muy incómodo, se tiene la sensación de que uno se puede caer o que puede tropezarse, luego que se enciende la velita, vuelve la seguridad a nosotros. Los mandamientos son como esa velita que se enciende para iluminar y poder ver por donde andamos y no tropezar. Pero tú puedes elegir si quieres encenderla o no, porque la velita no se enciende sola, tú tienes los fósforos, es decir tú decides cuando activar la velita de tu conciencia y caminar según lo que ella te dicte. También tú decides cuando acallarla o apagarla. Espero que siempre puedas mantenerla encendida para que no tropieces. Feliz inicio de semana y activa la velita de tu conciencia.

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