30 de enero de 2014

Minutos de Reflexiòn 10/01/14

Lectura: San Marcos: 6, 45-52. Lo vieron caminar sobre el agua. En aquel tiempo, después de la multiplicación de los panes, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se dirigieran a Betsaida, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirlos, se retiró al monte a orar. Entrada la noche, la barca estaba en medio del lago y Jesús, solo, en tierra. Viéndolos fatigados de remar, pues el viento les era contrario, se dirigió a ellos caminando sobre el agua, poco antes del amanecer, y parecía que iba a pasar de largo. Al verlo andar sobre el agua, ellos creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban espantados. Pero Él les habló enseguida y les dijo: "¡Tranquilícense! Soy yo; no teman". Subió a la barca con ellos y se calmó el viento. Todos estaban llenos de espanto y es que no habían entendido el episodio de los panes, pues tenían la mente embotada. Reflexión: Pasamos la vida remando constantemente y en ocasiones nos enfrentamos a dificultades, que se asemejan a esas corrientes en contra. Llega un momento que queremos tirar la toalla, hasta decimos: !Que va, ya no puedo más!. Sucede que no estamos solos, Dios ha estado orando por nosotros, así como en el texto de hoy: "Después de despedirlos se retiró al monte a orar". Es decir no hemos estado luchando solos, siempre digo: ¡Dios no deja morir a nadie!, pero tal vez empezamos animados y confiados y luego con el tiempo se nos desinflan las ganas de seguir. Si has estado así, Dios se encargarà de animarte, diciendo: "Tranquilícense, soy yo, no teman". El desànimo, ¿de dònde viene? Viene de nuestros temores, del temor de no tener la capacidad de lograr algo, del temor a no ser aceptados, a no tener los recursos materiales para alcanzar lo que nos hemos propuesto, en fin son muchas las cosas que nos atemorizan y paralizan. El temor se vence en la medida que vamos avanzando, no te paralices, al contrario, avanza. Hoy también la carta de San Juan nos dice: "En el amor no cabe el temor, antes bien el amor desaloja el temor". 1Jn 4,18. Ayer se nos dijo que Dios es amor y nos ama. Y si en el amor no hay temor, los que hemos conocido el amor de Dios no tenemos que temer. Aunque tengas miedo, avanza. Dios, no te dejarà. Feliz día.

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